Para honrar el anonadamiento de Jesús en la Sagrada Eucaristía, recógete para que te prepares a recibir la Sagrada Comunión... Todo el tiempo que pasa después de levantarte, hasta el inicio de la Santa Misa, recuerda el profundo silencio de Jesús durante veinte siglos... Habla poco... Evita las ocupaciones que puedan distraerte... Y aparta tu espíritu de los pensamientos frívolos e inútiles... En la Encarnación comenzó el sacrificio del Señor, justo es que en nuestra vida no haya un solo momento en que voluntariamente nos olvidemos del espíritu de sacrificio, cuyo modelo lo encontramos diariamente en el Altar y en el Tabernáculo.
Dios mío, condúceme a ese retiro interior en que deseo encerrarme contigo... ¡Cuántas maravillas se realizan en las almas que te aman, al recordar los grandes misterios del Calvario!... Quiero contemplarlas con fe viva, con firme esperanza, con amor generoso, llenando este día con la influencia de sus virtudes.. . Pon en mi corazón las disposiciones necesarias para ser víctima con Jesucristo, preparándome para la verdad de su sacrificio.
¡Señor!... Jamás pudieron pensar los Ángeles que tu amor había de encadenarse en la tierra, estando en el Sagrario dispuesto siempre a venir a mi corazón.
Imitaré mi conducta con la de la Iglesia, que profesa tan profunda veneración al Santo Sacrificio, diciendo como San Juan Crisóstomo... “Al comenzar la Misa no vives ya en la Tierra, estás en el cielo, entre los Ángeles y los Santos, que con profundo respeto adoran al Cordero sin mancha, inmolado por los pecados del mundo”.
Dios mío, uno mis súplicas a las del mismo nuestro Señor... Quiero y pido lo que ahora te pide Él en el Altar sacrosanto... Todos mi deseos se cifran en la santa unión con Él.
Me humillo en tu presencia y te pido por los méritos de este adorable sacrificio, me concedas que realice todos los días, con valor y generosidad, para mayor gloria del Corazón de Jesús, todos los sacrificios que te he prometido... Que llore mis pecados con más dolor, confianza y amor... Que jamás cometa una falta deliberada... Que persevere en mis propósitos, particularmente en los que se refieren a la práctica de la humildad, al despego de las criaturas y al fiel cumplimiento de mis obligaciones.
Por mediación de tu Madre Santísima, dígnate aplicar a las Almas del Purgatorio, los méritos e indulgencias que pueda ganar con tu
gracia en este día.
Recógete lo más que puedas a los pies de Nuestro Señor... Cierra tus sentidos a los objetos exteriores... Participa santa y dignamente en la Santa Misa, para recibir a tu Dios en la Sagrada Comunión.
ADORALO CON TODO TU CORAZÓN
