Les entrego mi Sagrado Corazón a cambio del de ustedes
Si se reza en comunidad, participan activamente:
Un lector Director(a)
Un lector VOZ DE JESÚS
Ocho lectores (hombres y mujeres)
Se les pide preparar sus lecturas con anterioridad, para leer con buena entonación y lectura pausada que despierte fervor.
LECTOR DIRECTOR (Todos de rodillas)
En esta noche se respiran las aromas del Divino Amor, al encontrarnos en la presencia de Nuestro Señor Sacramentado... Apartemos de nuestra imaginación todo lo que nos impida concentrarnos en un acto de adoración a su Divina Persona y con los ojos del alma bien abiertos, escuchemos la voz de Jesús.
LECTOR VOZ DE JESÚS
¡He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres!... Contémplenme, hijos míos... Estoy saciado de oprobios en ésta Hostia, donde palpita mi Corazón, entre incendios de caridad por ustedes... ¡Solo por ustedes!... Y no pudiendo soportar por más tiempo los ardores que lo consumen, he querido entregarlo al mismo mundo que lo tiene atravesado, con el dardo de la ingratitud y del dolor... Este es el supremo y último recurso de mi redención... Aquí tienen mi Corazón... Se los doy y se los entrego sin reservas, a cambio del de ustedes, pecador e ingrato... ¡Tengo sed, inmensa sed de ser amado en el Sacramento del Altar!... En él he sido hasta ahora Rey del silencio, el Monarca del olvido... Pero ha llegado la hora de mis triunfos... Vengo a reconquistar la tierra... Sí... He de subyugarla, aunque le pese al infierno, y la salvaré por la omnipotencia de mi Corazón... Acéptenme, se los ruego... Tiéndanme las manos y el alma para que reciban el don supremo de mi misericordia redentora... ¡He venido a traer fuego a la tierra, fuego de vida, de amor sin limites, fuego de santidad y de sacrificio!... ¿Y qué he de desear sino que arda?... Pongan sus ojos en mi pecho herido... Ahí esta el Corazón que tanto los ha amado hasta los abatimientos de Belén... Y algo más... Hasta las humillaciones y oscuridades de Nazaret... Mucho más aún... Hasta las agonías afrentosas del Calvario... Es este el mismo Corazón que dejó de latir en el Gólgota.. Sí... El mismo que sigue amando en la hoguera inextinguible del Altar de la Santa Eucaristía.
¡Pero ustedes no me aman!
Por eso estoy triste hasta la muerte... Por eso siento dolores de agonía, al ver que la viña de mis amores, haya producido espinas que traspasan mi Divino Corazón... Arránquenmelas en esta HORA SANTA y amorosa, es ésta hora feliz para ustedes y también para este Dios-Cautivo, que les brinda amor que espera el suyo, pidiéndoles su amor en mi Sagrario... Desfallezco de caridad... Acérquense y sosténganme en ésta agonía sacramental desde hace veinte siglos... ¡Quiero que sean mis ángeles consoladores!... Los amo tanto y cómo me duele no ser correspondido por ustedes mis amigos, mis favorecidos... El mundo desconoce mis finezas, rechaza mis ternuras, malgasta y profana mis misericordias... ¡Estoy triste hasta la muerte!... Vengan, este es el Corazón que nunca ha dejado de amarlos... Vengan, acéptenlo en prenda de resurrección, hijos míos, vengan y denme a cambio del mío, sus corazones, sus almas, sus vidas, todas sus penas y alegrías... ¡Quiero que sean todos míos!... Yo los perdono... ¡Pero ámenme!... ¡Díganme de una vez que yo soy su Rey y que aceptan, reconocidos, el don incomparable de mi Sagrado Corazón!
LECTOR DIRECTOR (Todos sentados)
Todos somos indignos del don que nos ofrece Jesús... Humillémonos y puesto que es tan grande su misericordia, reclamémosle el obsequio celestial que nos ofrece para santificarnos y para darle mayor gloria.
TODOS JUNTOS
Señor Jesús, no esperes que cediendo a tu reclamo, te ofrezcamos nuestros pobres corazones... ¡No!... Tómalos, porque son tuyos y a cambio de ellos... ¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 1
Por amor a la Virgen María , otórganos en las horas de fervor, cuando sintamos los deseos vehementes de amar y sufrir como los santos.
TODOS JUNTOS
¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 2
Por amor a San Juan, obséquianos Señor en las horas tan contadas de paz y cuando disfrutemos de la dulce tranquilidad de una conciencia pura o perdonada.
TODOS JUNTOS
¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 1
Por amor a tus tres amigos de Betania, otórganos Jesús, en las horas de pesar y de tristeza, cuando caigan sobre nuestras almas las tormentas del dolor.
TODOS JUNTOS
¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 2
Por amor a los Apóstoles predestinados del Tabor y de Getsemaní, asístenos en las horas de coraje, exaltación o de prueba.
TODOS JUNTOS
¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 1
Por amor a la arrepentida Magdalena y a las hijas compasivas de Jerusalén, ven en nuestras horas de flaqueza humana o cuando te solicitemos la gracia del remordimiento.
TODOS JUNTOS
¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 2
Por amor a la obra de tu Iglesia, otórganos Jesús, en las horas del combate, cuando ella nos reclame el tributo de nuestro celo y también de nuestro sacrificio.
TODOS JUNTOS
¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 1
Por amor a los Santos Bernardo, Agustín y Francisco de Sales... Matilde y Gertrudis, precursores felices de esta admirable devoción, asístenos Jesús, en las horas de resoluciones, cuando Tú te acercas en demanda de mayor fervor.
TODOS JUNTOS
¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 2
Por amor a tu esposa y primer apóstol, Margarita María, cuídanos en todos los momentos de nuestra vida y sobre todo en el trance final de nuestra muerte.
TODOS JUNTOS
¡Danos para siempre tu Divino Corazón!
¡Si!... Entréganos tu Corazón como una vida, como un oasis, como un cielo... Y, aunque no lo merezcamos, confíanos Jesús, con él, todos sus tesoros de luz, de paz, de fortaleza, pues en este santuario divinal queremos aprender a amarte y a darte gloria... ¡Jesús nuestro!... Nos diste ya tu Cruz y también a tu Madre... Tu Sangre y todo tu amor... Danos ahora y para siempre, otórganos desde el destierro en que vivimos, el paraíso de tu Sagrado Corazón... Con él no ambicionamos ya nada más... Ni en el cielo, ni en la tierra.
LECTOR DIRECTOR (Todos de rodillas)
Le pediremos a Jesús las gracias de la fidelidad y de la generosidad, para pagarle el don incomprensible de su Corazón... Roguémosle que ésta HORA SANTA nos traiga una nueva luz, para apreciar la amabilidad y largueza infinita de un Dios, que nos ofrece la fuente de su propia vida... Con este don, tendremos nueva vida... Humillémonos, confundámonos y sobretodo, amemos a Aquél que nos ha amado tanto... Escuchemos ahora su voz.
LECTOR VOZ DE JESÚS
Ustedes me llaman Señor y Maestro y dicen bien, porque efectivamente lo soy... Sin embargo, aquí en el Sagrario me siento feliz, porque soy esclavo del hombre por amor al hombre ingrato... Y al darme a ustedes, al llamarlos a mi altar, al solicitar su cariño, al obsequiar mi Sagrado Corazón... Yo que soy Señor del cielo y Maestro de la tierra, busco mi satisfacción y mi consuelo entre ustedes, que son flores del campo, arenas del desierto... Yo los amo... Pero los amo tanto, que me he creado una necesidad divina de ustedes... Sin ustedes, que me han ofendido, que me han olvidado, que me han pospuesto a las vulgaridades de la tierra... Sin ustedes, hijos pródigos de mi hogar... ¡Yo, Jesús, no podría vivir!... Mi cielo sin ustedes, los redimidos con mi Sangre, es el destierro del Hijo del Hombre... ¡Me han costado tanto!... Reconózcanlo así ustedes, que son los mejores de mi rebaño, confiésenmelo en ésta HORA SANTA , porque el mundo no quiere reconocer que los amo a tal grado... Díganme que aceptan el tesoro de mi Corazón Divino, en obsequio mío, por mi triunfo, por mi gloria, porque Yo Jesús, el Dios de los Tabernáculos, he creado el corazón humano para descansar en él, para convertirlo en el edén de todas mis delicias.. Soy el Dios de la eternidad... Y mi Corazón los necesita aquí en el tiempo... ¡Para convivir con ustedes mis hermanos!... Estoy fatigado... Estoy herido y triste, no se demoren, vengan con su amor y bríndenme con fe viva, un hospedaje de ternura, de caridad consoladora en sus almas... Soy Jesús... Tengo hambre de ustedes... Háblenme... ¡Y ámenme sin medida!
LECTOR DIRECTOR (Todos de rodillas)
A esto precisamente hemos venido... A hablarle, a abrirle nuestras almas, a dárselas encendidas en nuestro amor... ¡Qué confesión nos ha hecho Jesús!... ¡Necesitarnos y constituirse en mendigo de una caridad que le debemos en conciencia!... Respondámosle con una protesta de amor ardiente y apasionado... Porque es más bien nuestro corazón quien lo necesita a Él.
TODOS JUNTOS
Al verte tan cerca de nosotros, tan benigno, lejos de exclamar como tu Apóstol... “Apártate de mi Señor, porque soy un miserable pecador”... Queremos, por el contrario, abalanzarnos a tu encuentro, acortar las distancias y estrechar la dichosa intimidad entre tu Corazón y los nuestros.
TODOS JUNTOS
¡Acuérdate que somos tuyos, que estamos consagrados a la gloria de tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 4
¡Ven a descansar en nuestro amor, cuando las muchedumbres agrupadas por Luzbel y los sectarios sus secuaces, asalten tu santuario y reclamen tu Sangre!
LECTOR Nº 3 (Todos sentados)
¡Ven Jesús... Ven a descansar en nuestro amor, cuando los soberbios gobernantes de la tierra maldigan tu ley y tu nombre!
TODOS JUNTOS
¡Acuérdate que somos tuyos, que estamos consagrados a la gloria de tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 3
¡Ven Jesús... Ven a descansar en nuestro amor, cuando gimas por los vituperios y con las cadenas con que ultrajan a tu Iglesia Santa los poderosos y aquellos mentidos sabios, cuyo orgullo condenaste con dulcísima firmeza!
TODOS JUNTOS
¡Acuérdate que somos tuyos, que estamos consagrados a la gloria de tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 4
¡Ven Jesús... Ven a descansar en nuestro amor, cuando millares de cristianos hagan caso omiso de tu persona adorable... Y te lastimen cruelmente con una tranquila abstención,
que es un puñal de hielo, clavado en tu pecho sacrosanto!
TODOS JUNTOS
¡Acuérdate que somos tuyos, que estamos consagrados a la gloria de tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 3
¡Ven Jesús... Ven a descansar en nuestro amor, cuando aquellos que se dicen buenos y virtuosos, te midan con avaricia su cariño, te den con tacañería aborrecible su confianza, y te nieguen su consuelo rechazando los sacrificios que les pides Tú!
TODOS JUNTOS
¡Acuérdate que somos tuyos, que estamos consagrados a la gloria de tu Divino Corazón!
LECTOR Nº 4
¡Ven a descansar en nuestro amor, cuando te oprima la deslealtad, cuando te amargue la tibieza de las almas predestinadas, que, por vocación, deben ser enteramente tuyas siendo santas... Entonces, como nunca, en esa hora de desolación incomparable, vuelve aquí tus ojos tristes y suplicantes!
TODOS JUNTOS
¡Acuérdate que somos tuyos, que estamos consagrados a la gloria de tu Divino Corazón!
LECTOR DIRECTOR
Si ahora sentimos remordimientos de alguna falta íntima... De alguna recaída en una culpa, alguna falta de caridad o de generosidad, que sabemos lo hiere mucho, aprovechemos este momento para pedirle a nuestro Señor su perdón generoso... Él lo sabe todo... Pero quiere nuestra protesta de amor y arrepentimiento... Volvamos a escuchar a Nuestro Divino Maestro.
LECTOR VOZ DE JESÚS
Todo mi afán, hijitos míos, es verlos saborear mi vida... Se las di con mi Sangre y quiero que la vivan... Se las doy con mi Corazón... Que él sea su nueva vida... Así lo quiero porque sé que me necesitan en sus debilidades de conciencia... En la flaqueza de sus propósitos... En la inconstancia de su caridad... Vengan ustedes, los predestinados de mi Eucaristía... ¡Yo soy su fortaleza!... Vengan a saborear mi vida... Se las doy en mi Corazón, para que sientan el asalto de las criaturas que me disputan sus corazones, que quieren apegarlos a la tierra, que ambicionan distraerlos del pensamiento y del amor de su Dios... No presten oídos a ese mundo seductor y mentiroso... Resistan con valentía y vengan a Mí, los predestinados de mi Eucaristía... ¡Yo solo soy su confidente, su amigo fiel que los espera!... Saboreen mi vida... Se las doy en mi Corazón, para cuando sientan la espina del remordimiento... Cuando se rindan al peso de sus pecados... Cuando su gran miseria los acuse y los abrume con la pesadumbre de una montaña justiciera... Levántense de ese aniquilamiento que les tiene postrados, desencantados y temerosos... No lloren sin esperanza en sus caídas tristes y vergonzosas... Pobrecitos, enfermos pecadores...Vengan conmigo, ustedes son los predestinados de mi Eucaristía... Yo soy el perdón de Dios... ¡Soy su amor!... Les doy mi Corazón para cuando sientan el nublado espeso de la tristeza y la hiel de la amargura... ¡Qué triste, sombría e incierta es así la vida!... No la maldigan, ni pierdan el tesoro de sus lágrimas preciosas... No se acongojen en demasía, ni se sientan desamparados y solos... ¡Vengan a Mí, ustedes son los predestinados de mi Eucaristía!... No tarden... Yo soy néctar y bálsamo, soy su consuelo... ¡Me llamo Jesús!
LECTOR DIRECTOR (Todos de rodillas)
Ya hemos escuchado a Jesús... Nos da su Corazón, no solo para tener un consuelo... Nos lo da para brindarnos fortaleza, nueva vida y gran misericordia... Nos lo da a nosotros, para nuestro beneficio... Agradezcamos estos dones con fervor... Pidámosle que nos lo guarde como prenda de su amor, en el tiempo, en la muerte, para la eternidad... Y digámosle:
TODOS JUNTOS
Gracias Señor Jesús, por la misericordiosa ternura con que, previniendo nuestros males, nos ofreces el remedio prodigioso de tu Corazón... Gracias por la preocupación incomprensible de nuestros intereses, que deberías olvidar, en castigo de nuestros propios olvidos y de tantas ofensas... Gracias, Jesús benigno y manso del Sagrario... A cambio del más íntimo reconocimiento, en desagravio de las ingratitudes propias y ajenas, queremos en ésta HORA SANTA , nosotros los preferidos de tu Divino Corazón, pensar con ansias de amor, en tus sacrosantos intereses... Son tantos los que traman la conjuración deicida de la blasfemia, la negación pública y social de tu realeza... Son tantos los culpables comprometidos, Jesús, en guardar un silencio que te condena, con la hipocresía de quien no se digna siquiera nombrarte, o lo que es más hiriente, de quien aparenta ni siquiera conocerte... Y te azotan, te despojan y te escupen... Y por razones que llaman de justicia y paz social... ¡Piden tu destierro y decretan tu muerte!... ¡No, mil veces No!... Aquí congregados como Cenáculo, vivificados por el fuego del Pentecostés de tu Divina Eucaristía, protestamos por ese deicidio legal de nuestra época, e inflamados por el celo de la gloria de tu causa, te aclamamos Vencedor y Rey, te exigimos el triunfo de tu caridad, que prometes a los que combaten al grito de... “Viva el Sagrado Corazón de Jesús”... ¡No queremos que otro reine, sino solo Tú!... Acércate dulcísimo Maestro, y aquí, en medio de los tuyos, recibe de nuestras manos la diadema que quisieran arrebatarte los que, siendo polvo de la tierra se llaman poderosos, porque en los abatimientos de tu humildad, se imaginan que te ofenden en lo más alto... Adelántate triunfante en ésta ferviente comunidad de hermanos... No borres las heridas de tus pies y de tus manos... No abrillantes ni hermosees tu Divino rostro... Déjalo así, ensangrentado... Y no cierres, sobre todo, deja abierta la profunda y celestial herida de tu pecho... Así, Rey de sangre... Así, cubierto con esa púrpura de amor y con la túnica de todos los oprobios, sin transfigurarte, Jesús, tal como quedaste en la noche espantosa del Jueves Santo, preséntate, desciende y recoge las plegarias de ésta guardia de honor, que vela por la Gloria del Corazón de Cristo Jesús, su Rey.
LECTOR Nº 5
Los reyes y gobernantes podrían rechazar las tablas de tu ley... Pero, al caer del sitial de mando en la tumba del olvido, tus súbditos seguiremos exclamando:
TODOS JUNTOS
¡VIVA EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!
LECTOR Nº 6
Los legisladores dirán que tu Evangelio es una ruina, y que es deber eliminarlo en beneficio del progreso... Pero, al caer despeñados en la tumba del olvido, tus adoradores seguiremos exclamando:
TODOS JUNTOS
¡VIVA EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!
LECTOR Nº 5
Los malos ricos, los altivos, los mundanos, hallarán que tu moral es de otro tiempo... Que tus intransigencias matan la libertad de la conciencia... Pero al confundirse con las sombras de la tumba y del olvido, tus hijos seguiremos exclamando:
TODOS JUNTOS
¡VIVA EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!
LECTOR Nº 6
Los interesados en ganar honores y dinero, vendiendo falsa libertad y grandeza a las naciones, chocarán con la piedra del Calvario y de tu Iglesia... Y al bajar aniquilados a la tumba del olvido, tus apóstoles seguiremos exclamado:
TODOS JUNTOS
¡VIVA EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!
LECTOR Nº 5
Los orgullosos de una civilización materialista, lejos de Dios y en oposición al Evangelio, morirán un día envenenados por sus falsas doctrinas y al caer a la tumba del olvido, maldecidos por sus propios hijos, tus consoladores seguiremos exclamando.
TODOS JUNTOS
¡VIVA EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!
LECTOR Nº 6
Los fariseos, los soberbios y los impuros, habrán envejecido estudiando la ruina, mil veces decretada de tu Iglesia, y al perderse derrotados en la tumba de un eterno olvido, tus redimidos seguiremos exclamando:
TODOS JUNTOS
¡VIVA EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!
Sí, que viva siempre... Y al huir Satanás, el ángel de las tinieblas de los hogares, de las escuelas y de los pueblos, al hundirse encadenado en los abismos, seguiremos siendo fieles a la doctrina de tu Evangelio.
¡Queremos que vivas y triunfes en tu Eucaristía y en tu Iglesia!... ¡Que viva para siempre tu SAGRADO CORAZÓN !... Señor, tenemos que despedirnos dejándote confiado en ese altar, a la adoración de tus ángeles y a las alabanzas de tu Virgen Madre... Nos vamos Jesús, de tu lado, dejando nuestros corazones en la llaga sangrante y celestial del tuyo... Pero antes queremos recordarte a muchos hermanos nuestros, que se han apartado de Tí, que no se encuentran contigo en este momento, porque te han dejado culpablemente y sufren y tal vez lloran tu abandono y se aferran a seguir viviendo equivocadamente.. Eres tan compasivo, Jesús Eucaristía, sacia el hambre de amor, de amor inmenso, que los ha desviado del camino que los puede llevar a Tí... Son tan infelices... ¡Y cómo no serlo, lejos del manantial de tus altares!... Que vuelvan a Tí, que reconozcan que solo Tú eres la vida y el verdadero Amor... ¡Hazlo por tu Madre y por tu Corazón!... Endulza los llantos desesperados de aquellos, que por sufrir las horribles decepciones de la vida, sin el apoyo de tu gracia, se han envenenado con sus lágrimas y se encuentran en un abismo muy distante de los goces de la tierra y más distantes aún de las delicias de un eterno paraíso... Baja hasta esos desgraciados... Búscalos, sal a su encuentro con tus palabras de vida eterna, que hacen estallar torrentes, mares, cielos de júbilo indecible en las regiones de la eternidad.
¡Te lo pedimos por tu Virgen Madre y por tu SAGRADO CORAZÓN!
LECTOR DIRECTOR (Todos sentados)
Sigamos pensando en aquella o aquellas personas cuyas conversión nos interesa grandemente... Pongamos su nombre en la herida abierta del Corazón de Jesús y confiando en Él, estemos seguros que algún día, no muy lejano, estarán con nosotros en una HORA SANTA como ésta.
LECTOR Nº 7
Señor, ocúltanos en tu Sagrado Corazón como una lágrima querida de tu dulce Madre… No consientas que por nuestras flaquezas te nos roben de ese edén, las criaturas… ¡Llámanos, mándanos venir a Ti!... Y puesto que hemos conocido las bellezas de tu Corazón como Hermano, Amigo, Rey y Dios, queremos quedarnos ahí para siempre… Te pedimos que escribas ahora mismo en él, nuestros nombres, mientras te adoramos en tu Tabernáculo... Haz con nosotros dulcísima violencia... Esclavízanos en la prisión de caridad de tu Costado, donde te adoremos y te amemos... Donde vivamos de tu vida cantándote siempre... Glorificándote en las misericordias inefables de tu Sagrado Corazón... ¡Venga a nosotros tu reino!
LECTOR Nº 8
Señor Jesús, hemos podido velar una hora contigo hoy.. Y gustosos quedaríamos encadenados a tu Sagrario para siempre, si tu amor lo consintiera... Nos vamos llevando paz, mucha paz, consuelos divinos y nueva vida... Pero, sobre todo, nos despedimos con la satisfacción de haberte dado a Tí, amado Maestro, alivio de caridad, desagravio de fe y de reparación del amor que reclamaste, entre sollozos, a tu confidente Margarita María... Atiende ahora, Señor Jesús, acoge manso y bueno nuestra última oración.
TODOS JUNTOS (De rodillas)
¡Corazón Agonizante de Jesús!... Sé la perseverancia de la fe y de la inocencia de los niños que ya comulgan, dales consuelo a los padres del hogar cristiano... Que seas siempre Tú, el amor de la multitud que sufre y de los pobres que trabajan... Endulza las lágrimas de los afligidos y los tristes... Dales fortaleza a los débiles y a los tentados por el espíritu del mal, que seas Tú su victoria... Concédeles el fervor y la constancia a los tibios, sé Tú su amor, Tú eres el centro de la vida militante de tu Iglesia... ¡Qué seas siempre su bandera triunfante!... Triunfa en el celo ardiente y victorioso de tus Apóstoles... ¡Qué Tú seas siempre su Maestro!”... Sigue siendo en la Eucaristía , la santidad y el cielo de las almas, su paraíso de amor... Mientras llega el día eterno y venturoso de cantar tus glorias, déjanos dulcísimo Maestro, sufrir, amar y morir, sobre la celestial herida de tu Costado, murmurando ahí, en la llaga de tu amante Corazón, esta palabra triunfadora ... ¡VENGA A NOSOTROS TU REINO!
LECTOR DIRECTOR
Como les sucedió a los discípulos de Emaús, también nuestros corazones arden con el fuego del Sagrado Corazón de Jesús... Hemos saboreado las dulzuras de su gracia... Nos hemos sentido amados y privilegiados... ¿Cómo vamos a corresponder a tantos beneficios que hoy hemos recibido?... El agradecimiento es la facultad de los verdaderos hijos de Dios... Ofrezcámosle el nuestro, haciendo a Jesús un ACTO DE CONSAGRACIÓN a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, diciéndoles.
TODOS JUNTOS
Doy y consagro al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo mi cuerpo, mi alma, mi vida, mis acciones, penas y sufrimientos, a fin de que todo cuanto hay en mí, solo lo emplee en honrarle, amarle y glorificarle... Tomo la firme resolución de entregarme a Él sin reserva y de emprenderlo todo por su amor, renunciado gustoso a todo aquello que pueda desagradarle... De hoy en adelante serás Tú... ¡Oh Corazón adorable!... El objeto único de mi amor, el protector de mi vida, la esperanza de mi salvación, el remedio de mi flaqueza y de mi inconstancia, el reparador de todas mis faltas, y mi más seguro asilo en la hora de mi muerte... Reconcíliame... ¡Oh Corazón bondadoso!.. Con Dios, tu Padre, y aparta de mi los dardos de su justa cólera... En Tí pongo toda mi confianza, porque si mi malicia y mi debilidad son para mi un justo motivo de temor, tu bondad me hace esperarlo todo de Tí... Que tu sagrado fuego consuma en mí todo lo que pueda desagradarte y estorbar la libre acción de tu gracia... Que tu purísimo amor abrase de tal modo mi corazón, que no pueda jamás olvidarte, ni separarme de Tí... Dígnate grabar en tu Corazón mi nombre, porque mi más ardiente anhelo es que toda mi felicidad y mi gloria consistan en vivir y morir como esclavo tuyo... Y a Tí... ¡Oh Corazón de María!... Que estás estrecha e inseparablemente unida con el Corazón de Jesús, mi deseo es que después de tu Hijo, ocupes el primer lugar en mi corazón, que desde ahora te ofrezco y te consagro... Tú serás siempre el objeto de mi veneración, y de mi confianza.. Procuraré conformar mis sentimientos con los tuyos y el estudio continuo de mi vida será imitar tus virtudes... ¡Oh Madre bendita!... Dígnate abrirme tu Corazón y recibirme en él junto con tus verdaderos hijos y tus fieles devotos... Alcánzame la gracia que necesito para imitar tu admirable Corazón, así como imitaste el de Jesús... Ampárame en los peligros... Consuélame en las aflicciones... Enséñame a sacar el provecho debido de los bienes y de los males de esta vida... Protégeme siempre, y sobre todo, asísteme en la hora de mi muerte.
¡Divinos Corazones de Jesús y de María!... A cuyo servicio me consagro, quiero ahora y siempre ser su verdadero hijo... Amén.
LECTOR DIRECTOR
Cristo nos a dado su DIVINO CORAZÓN , para sacar de él los tesoros de la gracia y misericordia que tanto necesitamos… Desea que comulguemos y que lo visitemos… Él recibirá gustoso nuestros actos de amor en su Divina Eucaristía y nos ofrece, junto con su Corazón, la fuente del verdadera amor y la felicidad posible en este mundo, mientras dure nuestra vida, porque nos está preparando nuestra mansión eterna.
Que pasen buenas noches, y que Dios los bendiga