.: Exceso del amor de Jesús :.

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Cultura Cristiana

El dulce nombre de Jesús

Escucha en tu interior la voz del Cielo, que dice... JESÚS SERÁ SU NOMBRE y pide que ese Dulce Nombre se grabe en tu corazón.

 

 

POR QUÉ CONVIENE A CRISTO EL NOMBRE DE JESÚS

Es tan grande la excelencia de este Niño, que ninguna criatura del cielo o de la tierra, podía ponerle el nombre adecuado... Tenía qué decirlo solo su Eterno Padre... El quiso que se llamara JESÚS, que quiere decir Salvador, porque su venida al mundo era para salvarnos y este fué su oficio, que cumplió con tres excelencias admirables... Primero, LIBRANDONOS DE TODA CLASE DE MALES, de ignorancias y errores... De culpas y penas... Tanto temporales como eternas.

Segundo, CONCEDIÉNDONOS EXCELENTES BIENES, para que nuestra salud y salvación sea perfecta... Así nos comunica la gracia y sabiduría celestial... Las virtudes y dones del Espíritu Santo, con abundancia de merecimientos para ganar la corona de la gloria, hasta llevarnos no a la tierra de promisión que mana leche y miel de regalos temporales que recrean el cuerpo, sino la tierra que mana leche y miel de regalos eternos que recrean y llena el alma.

La tercera excelencia es el MODO DE SALVACIÓN... El nombre de JESÚS solo conviene a Cristo por ser Dios y Hombre verdadero... Si fuera solo hombre, no podría salvarnos... Solo Dios lo puede por su sola misericordia... Pero Dios y Hombre nos salva también con su justicia, ganando con sus merecimientos la salvación que su nombre justifica.

¡Oh Dulcísimo Jesús!... Sea para mi bien el nombre tan glorioso que hoy te ponen... Me alegro que no sea nombre vacío ni de sombra, como otros lo ha tenido, sino lleno de verdad y de toda perfección.

CAUSAS DEL NOMBRE DE JESÚS

Considera que pusieron a nuestro Salvador este nombre en la circuncisión por dos causas principales... Primeramente PARA HONRA DEL NIÑO, porque viéndole su Eterno Padre tan humillado, teniendo la imagen de pecador, quiere que sea ensalzado, dándole UN NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE, que es el nombre de JESÚS, para que se entienda que no solo no tiene pecado, sino que es Salvador de pecadores y perdonador de pecados... La segunda es para que se vea que el nombre y oficio de Salvador, le costaría el derramamiento de su Sangre... Y así, nuestro buen Jesús, tomando el oficio de Redentor, da por señal del precio que ha pagar por nuestro rescate, una poca de su Sangre, que derrama en la circuncisión, determinando pagar todo el precio en su Pasión, por la salvación de todos los hombres... Verdad es que esta poca sangre era suficiente para salvar nuestro mundo y otros millares de mundos si los hubiera... Pero su caridad y liberalidad quiso que el precio fuera toda ella en el Calvario.

¡Oh Salvador admirable!... Que te alabe mi alma por tu infinita caridad, con la cual abres tus fuentes redentoras y me mandas que acuda con alegría a gozar del valor de tu Sangre Divina... ¡Alma mía!... ¿Qué haces tú por tu propia salvación al ver lo que tu Salvador hace por ella?... Si a Él le cuesta su Sangre... ¿Será mucho el que te cueste a tí la tuya?... Estoy preparado para derramar mi sangre por tu amor, con tal de que me hagas participar del fruto de la tuya.

GRANDEZAS DEL NOMBRE DE JESÚS

Este nombre es suma y memorial de todas las grandezas que hay en Cristo, las cuales se reducen a tres... Es suma de todas las perfecciones que le convienen EN CUANTO DIOS... De todas las gracias y virtudes que tiene EN CUANTO HOMBRE... Y de todos los oficios que EN CUANTO DIOS Y HOMBRE, hace con todos los hombres.

Puedo asegurar que si es JESÚS, es infinitamente bueno, santo y la misma bondad y santidad de Dios, porque todo esto es necesario para cumplir con el nombre de JESÚS... También es sumamente humilde, manso, paciente, modesto y caritativo, porque de todas estas virtudes es modelo y de su plenitud reciben todas las gracias y virtudes los que se han de salvar... Si es JESÚS, es maestro, médico, padre, juez, pastor, protector y abogado nuestro... De modo que en JESÚS tenemos todo lo dicho y más aún, por eso puedo decir... ¡OH MI JESÚS Y TODAS MIS COSAS!

¡Oh dulcísimo nombre, tesoro inagotable de todas las riquezas y dulzuras del cielo!... Si estoy enfermo, Tú eres mi salud... Si hambriento, Tú eres mi hartura... Si estoy pobre, Tú eres mi riqueza... Si débil, Tú eres mi fortaleza... Si soy ignorante, Tú eres mi sabiduría... Si soy pecador, Tú eres mi justicia, mi santificación y mi redención... ¡Concédeme que te ame sobre todas las cosas y que en Tí solo busque descanso y hartura perfecta!

Por último, en este nombre dulcísimo están también encerrados todos los nombres gloriosos que los Profetas ponen al Salvador, como aquellos que refiere Isaías cuando dice... “Que será llamado Dios, Fuerte, Admirable, Consejero, Padre del siglo venidero y Príncipe de la Paz”... Porque todos estos nombres únicamente convienen a Cristo, en quien se reúnen todas las grandezas de Dios, con todas las cualidades de quien sólo podía ser la salvación del mundo y la redención de su pueblo.

Así pues, este suavísimo nombre es el único medio para alcanzar el perdón de todos mis pecados... Es título para ser oído en mis oraciones... Es medicina de todas mis enfermedades espirituales... Es arma ofensiva y defensiva contra los demonios en todas mis tentaciones... Es para mí ejemplo de todas las virtudes y estímulo que me enciende y me guía para buscarlas.

ORACIÓN

¡Oh Dulce Jesús!...
Quiero que seas el protector
de todas mis potencias,
ejercitando en ellas tus oficios de JESÚS...
Que tu nombre sea para mí como aceite divino que me alumbre con su luz,
para llegar al cielo entre las tinieblas
de las tentaciones del mundo...
Que sea ungüento y medicina
en todas mis dolencias,
para que me sostenga y fortalezca contra todos los obstáculos
que pongan los demonios,
a los que venceré teniendo siempre
en mis labios, en mi frente y en mi corazón, EL DULCÍSIMO NOMBRE DE JESÚS.

PROPÓSITOS

Poner este santísimo nombre siempre en mi MEMORIA para acordarme de Él... En el ENTRETENIMIENTO para pensar en Él... En la VOLUNTAD, para amarle y gozarme con Él... Imprimirlo en mi corazón para que esté unido conmigo... Tenerlo en mi lengua, para alabarlo y bendecirlo, gustando de publicar sus grandezas y nombrándolo con frecuencia y con sumo respeto y amor.

.©2006 AEM