.: Exceso del amor de Jesús :.

Apostolado Eucarístico Mariano

Las Bienaventuranzas | La Eucaristía | Adoremos a nuestro Señor | La Lujuria | Grados de Oración | Donde haya odio ponga Yo amor | La Santa Misa | La Santisima Trinidad
Padre Nuestro
Fiestas de Nuestro Señor
Historia del Apostolado | Biografia JL Lazcano
Jesus en el huerto | La Salvación de mi Alma | La Pureza del Alma | Morí por tí
Adoración de los Reyes Magos | Año Nuevo | El dulce nombre de Jesús | La Epifania en la Iglesia Católica | Fidelidad de los Reyes Magos | El misterio de la ciscuncisión | La Eucaristía memorial de la divinidad | Exceso de amor | Porque quedarse Él mismo | Eucaristía, memorial de Cristo | Eucaristía, prenda de vida eterna

Cultura Cristiana

 

Memorial de los oficios que Cristo ejerció en el mundo

Mira a Jesús silencioso y recogido en el Sagrario, más humillado aún que en Belén y Nazaret... Pídele amor y recogimiento para oír la voz de Dios.

Considera cómo este Divino Sacramento es un memorial de los oficios que Cristo ejercitó con los hombres viviendo en el mundo, renovándolos todos en este Santo Sacramento con cada hombre en particular.

Analicemos cada uno de estos oficios, tomando en cuenta tres cosas:

1.- El modo como Cristo lo hizo en la tierra
2.- Cómo lo ejercita en el Sacramento
3.- La grande necesidad que tienes de que haga contigo cada oficio, preparándote para la Comunión con este espíritu y deseo, conforme a tu necesidad.

Considera primeramente cómo Cristo, viviendo en carne mortal, hizo con los hombres oficio de Médico dando vista a los ciegos, salud a los enfermos y vida a los muertos... Y esto no con medicamentos corporales, sino con su sola palabra, o tocándolos con la mano, o con su vestidura... Y de la misma manera sanaba las enfermedades del alma, solo con la infinita virtud que de Él salía para bien de todos.

Luego consideraré cómo se puso en este Sacramento para ser médico y medicina de cada uno de nosotros hasta el fín del mundo... Porque con el contacto de su Cuerpo y Sangre mediante las especies sacramentales, sana las enfermedades espirituales del que le recibe, cura sus llagas, frena sus codicias, y le da entera salud en el espíritu.

Después me miraré a mí mismo, analizando la extrema necesidad que tengo de este soberano Médico, por estar enfermo con graves y peligrosas enfermedades, platicándoselas como lo hacen los enfermos, suplicándole que las cure con su divina presencia, pues para este fin me visita.

Pensaremos enseguida cómo Cristo hizo en esta vida mortal oficio de Maestro... De la misma manera lo hace en el Sacramento con el que le recibe... Porque mientras está en el hombre le alumbra interiormente, enseñándole dentro del corazón las verdades que están escritas en el Evangelio... Y mirando la necesidad que tengo de este Divino Maestro, le diré con gran afecto.. ¡Oh Maestro soberano!... Destierra mis ignorancias y alumbra mis tinieblas.

Examina como Cristo hizo oficio de Salvador y Redentor, sacando del poder y tiranía del demonio, las almas de muchos pecadores, dando su vida y sangre con terribles dolores y desprecios, para aplicarnos su redención.


De la misma manera hace oficio de Pastor con su rebaño, cumpliendo todo lo que está a cargo de un buen pastor, hasta dar la vida por sus ovejas... También hace este oficio, cuidando de cada alma, como si fuera ella sola, apacentándola con su Cuerpo y Sangre... De manera que no solamente la oveja come de la mesa del pastor, como dijo Natán a David, sino que come de la misma carne de su pastor... Al contrario de los pastores de la tierra, que comen la carne de sus ovejas.

Luego, mirándome a mí mismo, consideraré la esclavitud en que vivo y los grandes peligros en que ando, de perecer de hambre y flaqueza y de dar en las manos de lobos infernales... Con este sentimiento clamaré a mi Redentor y Pastor, diciéndole... ¡Oh Pastor soberano!... Líbrame de la boca del lobo Infernal.

ORACIÓN

¡Jesús mío!...
Médico, Maestro, Salvador
y Pastor amabilísimo...
¿Qué haré por tu servicio,
en recompensa por lo mucho
que haces por mi provecho?...
¿Cómo haré para aumentar mi amor
a quien tanto me ama?...
¿Cómo no tendré hambre
de tan soberano convite,
pues el mismo Dios que me convida
es el mismo manjar que tengo qué comer
y así recibir en Él la vida verdadera?

Gracias te doy, Padre amantísimo,
por este regalo tan soberano
y por él te pido,
que no sea corto en agradecelo,
ni tibio para corresponder a Él.

PROPÓSITO

Procura ser alma de oración y de mortificación... Sin estas dos cualidades y la huida y odio a toda culpa venial deliberada, no podrás sacar de la Comunión frecuente, todo el fruto que Cristo desea darte.

.©2006 AEM