Considera las causas por qué Cristo quiso quedarse Él mismo, real y verdaderamente en este Sacramento, para ser memoria de su Pasión.
La primera causa fué para descubrirnos la estima tan grande que tiene de su Pasión, queriendo Él mismo ser el memorial de ella, para obligarnos a tener grandísima estima y continua memoria contra nuestro olvido y nuestra ingratitud.
La segunda causa fué para mostrarnos más su infinita caridad y el deseo inmenso que tiene de padecer por nuestro bien... Porque cada vez que se dice Misa, con el mismo Cristo hace representación de su Pasión y muerte, así está dispuesto por nuestro amor a padecer y morir real y verdaderamente, procuremos tomar parte en su Pasión y muerte, tanto por su amor, como por el bien de nuestros hermanos.
La tercera causa fué para suplir con su presencia la falta de agradecimiento que tienen los hombres, no solo por el beneficio de su Redención, sino por los demás beneficios que han recibido de Dios, los cuales por ser infinitos, no pueden ser agradecidos con bastedad, por ser nosotros pura criatura... Y así... Él mismo quiere por su persona en este Sacramento, ser el que agradece por nosotros todos estos beneficios... De donde vino a llamarse este Sacramento EUCARISTÍA, que quiere decir ACCIÓN DE GRACIAS.
ORACIÓN
¡Cómo te pago, Jesús,
con frialdad increíble,
el vehemente deseo
que tienes de estar conmigo!
En los palacios de los reyes
no hay entrada para los pobres,
que a duras penas,
por medio de otras personas,
logran que llegue a sus oídos,
el clamor de su infortunio.
¡Tú no te portas así,
REY DEL CIELO!
Para acercarse a Tí
no es obstáculo la pobreza,
ni nuestra bajeza,
ni lo vil de la persona,
ni lo andrajoso del vestido.
Basta amarte para tener
derecho a ser recibido
con infinita amabilidad
y tratado como amigo,
con entera confianza.
¡Cuánta dignación!
Y yo... ¿Cómo correspondo a
tan maravillosa bondad y paciencia?
¿Que hago por Tí?
¿Dónde están mis buenas obras?
¿Dónde la fervorosa
frecuencia de sacramentos?
Quiero aprender de Tí,
¡Oh buen Jesús!
La ciencia de amar
y de padecer por Tí
y como Tú lo hiciste,
porque en ella se encierra
toda la sabiduría
y toda la santidad.
PROPÓSITO
No te dejes llevar por tu mal carácter, procura tratar con amabilidad a las personas que te son menos simpáticas... Principalmente las que conviven contigo en tu casa y en tu trabajo.
DIOS NOS MEDIRÁ
CON LA MISMA VARA
CON QUE NOSOTROS
MEDIMOS A LOS DEMÁS.
©2006 AEM