.: Exceso del amor de Jesús :.

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Cultura Cristiana

Misterio de la circuncisión

 

 

 

Con los ojos de la imaginación, mira a la Sagrada Familia asistiendo a este soberano misterio... Pide al Niño Jesús la gracia de circuncidar tu corazón de sus vicios y concupiscencias.

LA VIDA PASA COMO UNA SOMBRA

Después del nacimiento del Niño Jesús, al octavo día, la Virgen y San José determinaron llevarlo a circuncidar, para cumplir con la ley de Moisés.

Mira la OBEDIENCIA de la Madre de Dios y de su santo esposo, tan puntuales a este precepto, aún sabiendo que produciría un gran dolor al Niño que tanto amaban... Pero la voluntad de Dios estaba siempre en primer lugar en aquel matrimonio a tal grado, que si fuera necesario, la Virgen María tomaría el cuchillo para circuncidar a su Hijo.

Observa la DEVOCIÓN de la Virgen, que sin duda, estuvo presente en ese sangriento espectáculo... Primero para acariciar a su Hijo, que tanto amaba... Y también para recoger aquella preciosa Sangre que allí sería derramada... Porque era Sangre de Dios, que es de infinito valor... ¡Con cuanta devoción la adoraría!... ¡Cómo pediría al Padre Eterno, que por aquel acto, perdonara a toda la humanidad!

La Virgen estaría ATRAVESADA DE DOLOR por los padecimientos de su Hijo... Lloraba al verlo llorar y por la causa que lloraba, diciendo... “¡Oh culpa del Adán terreno, cuan amarga eres a este Adán celestial!”

¡Virgen Bendita!... ¡Quiero acompañarte en tu llanto, llorando por mis culpas, para alcanzar remedio para ellas, por virtud de la Sangre de tu Hijo!

VIRTUDES DEL NIÑO JESÚS

La primera fué la OBEDIENCIA a la ley... Aunque no estaba obligado a ella, quiso sujetarse a este precepto tan penoso, protestando que guardaría toda la ley, ya que el circuncidado se obligaba a cumplirla toda... Este bendito Niño se ofreció a llevar esta carga, poniendo toda la ley en su Corazón, demostrándonos así ser un dechado de obediencia.

¡Alma mía!... Si Jesús obedece en las duras penas en que no está obligado... ¿Porqué tú no obedeces en las cosas fáciles que te pide, por boca de tus superiores?

La segunda virtud fué la HUMILDAD... Este Señor quiso ser tenido por pecador, sujetándose a ser circuncidado, que era señal de pecadores... Y nosotros no queremos que nos vean así, sino que pretendemos parecer hipócritamente, poniendonos disfraz de justos... Alma mía, ahora que conoces ser digna de humillación, desea que todo el mundo te humille.

La tercera virtud fué CARIDAD muy ardiente, derramando aquella Sangre con tanto amor, que si fuera necesario derramarla toda, así lo haría, por amor a su Padre y para bien de nosotros... ¡Oh caridad inmensa!... ¡Oh humildad profunda y obediencia perfecta de mi Redentor!... ¡Vísteme con esas virtudes, para que ofrezca mi cuerpo y mi alma como hostia viva, santa y agradable a tu soberana Majestad!

CRISTO NOS PIDE UNA CIRCUNCISIÓN ESPIRITUAL

Este Niño, con su ejemplo en la circuncisión corporal, me enseña y me pide que me circunde de mis grandes deseos de regalo, honra y comodidades... Mortificando los vicios y aficiones desordenadas , para cumplir la ley de Dios, aunque para esto sea necesario derramar sangre.

Además he de aceptar de buena gana que otros me mortifiquen, aunque lo hagan con buena o mala intención, aceptando con paciencia cuando maltraten mi honra, comodidad o regalo.

Cristo derramó su Sangre preciosa a manos de tres clases de personas... En la circuncisión, POR EL MINISTRO DE DIOS... En el Huerto, POR SI MISMO, considerando los trabajos de su Pasión... En el Monte Calvario, por manos de LOS MINISTROS DE SATANÁS, para que yo entienda que debo estar preparado para dar mi sangre y padecer de tres maneras.

1.- Sujetándome a lo que los Ministros de Dios me ordenan... Aunque sea circuncidando lo que mucho amo.

2.- Seré verdugo de mí mismo, haciendo obras de penitencia.

3.- Sufriré los trabajos que me vengan, aunque sean de manos de mis enemigos.

ORACIÓN

¡Oh Buen Jesús!
Por la Sangre
que derramaste en este día,
te suplico
alientes mi corazón para
que se ofrezca,
si fuere necesario,
derramando mi sangre por tí...

Tengo tanto qué circuncidar,
pero el amor propio
me detiene para no hacerlo...

Que tu mano Señor lo circuncide,
permitiendo que otros
lo mortifiquen,
para que no haya en él nada
que desagrade a
Tu Divina Majestad.

PROPÓSITOS

Sacar firme propósito de vencer y sojuzgar mi pasión dominante, ejercitándome en actos de mortificación interior y penitencias corporales, con el consejo y dirección de mi confesor.

©2006 AEM