.: Exceso del amor de Jesús :.

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Cultura Cristiana

El beso

El beso es misteriosa expresión universal de la ternura, del respeto y de la pasión.. El beso en la mano, en la frente, en la mejilla y en la boca, producen pensamientos y emociones... Reflejan actitudes del alma.

Hace algunos años en el Palacio de Bellas Artes, se celebró una noche de gala y beneficencia... Se reunió lo más granado de nuestro mundo social... La Cruz Roja Mexicana, que con la pobreza de sus medios y la opulencia de sus servicios, da una prueba insigne, permanente de la superioridad del Espíritu sobre la Materia, recibiría los frutos del festival.

Asistían en persona “estrellas del cine” de Hollywood y de México... Y una de allá, por cierto casi desconocida, quiso practicar lo que en nosotros, todavía es costumbre exótica... Puso a subasta un beso.

Claro que la que ofrece sus labios a cualquiera, está indicando lo que es... Pero la publicidad de la venta, con artificios de altruismo y en medio de concurso distinguido, añade nuevo rasgo al antiquísimo comercio.

La ocasión dió motivo a una gran sorpresa para la desconocida, y un contraste que puso frente a frente... Dos conceptos de la mujer... Dos profundos sentimientos de la vida... Dos universos morales.

Al anunciarse la subasta del beso, se extendió por la sala un silencio desconcertante... Automática presencia del México noble... Impreparado homenaje a nuestras limpias tradiciones. Enseguida, urgidas por el ceremoniero, fueron brotando tímidas ofertas... De repente surgió una de mil pesos... La hacía un caballero cuyo nombre debe constar y perpetuarse... DON ALFREDO TURATI LÓPEZ... Subió al foro en medio de una gran expectación... Y DON ALFREDO fué digno de ella.

Suplicó a la artista, que no salia de su asombro, quitarse el guante de la mano derecha... Y en ella puso, caballerosamente un beso... Y una lección para muchos y muchas.

Pero no todos pueden aprender ciertas lecciones... Resonó entonces una voz masculina que ofrecía otros mil... Y subió al foro un extranjero, los periódicos dicen un turista, y así deseamos que haya sido.. Apretó bruscamente entre sus brazos a la artista y en presencia de todos prolongó un beso carnal.

Plásticamente, en el contraste del beso, se tuvo la oposición de dos normas y dos psicologías... Algo así como un claroscuro de Rembrandt... Respeto a la mujer como persona y como inspiración... Decoro social... Desprendimiento lleno de hidalguía... Luz del espíritu... Esto fué el beso del caballero en la mano... He aquí lo nuestro... Brutalmente, aprovechamiento de la mujer como cosa y placer... Indelicadeza ostentosa... Mercantilismo utilitario... Tosquedad indigna... Así fué el turista con el beso en la boca... He aquí lo inoportuno.

Contrastada ejemplaridad de estímulo y advertencia

Vimos lo elegante y lo exquisito

¿Vamos a abandonarlo por lo vulgar y rastrero?

El beso es misteriosa expresión universal de la ternura, del respeto y de la pasión.. El beso en la mano, en la frente, en la mejilla y en la boca, producen pensamientos y emociones... Reflejan actitudes del alma.

Me parece que uno de los daños menos advertidos y más graves de la invasión de nuestros vecinos del norte, es acaso esta forma de sugerir, con rutinaria monotonía y reiteración insistente, que es natural, inofensivo, decente, que los novios se besen en la boca... ¿Ya se aman?... Pues de inmediato la entrega por el beso... Sin vacilación... Sin dificultad... Sin ningún problema de pudor.

Y con la rapidez de lo que corre a favor de nuestras decadencias, esta cinematográfica lección ha ido suscitando imitaciones, alterando conceptos y costumbres, borrando respetos, deteriorando pulcritudes.

Entre nosotros no existe el engaño... Quien tiene sangre en las venas, sabe que el beso en la boca demuestra posesión... Actual o buscada... Auténtica o ilegítima.

Y es triste vergüenza y conocido estrago, que hasta muchachas buenas y sencillas se contaminen... Que la escena en la pantalla en el cine o en la televisión, se multiplique en las penumbras de la sala... Y que la indelicadeza llegue a tanto, que aún en al calle y en los jardines, nos asalten diariamente con escenas de alcoba... Lo que antes impedía por propia estimación, por respeto social y en su caso por el guardián del orden, hoy se exhibe con un descaro impune e impuro.. Las autoridades siguen hablando de códigos y reglamentaciones para defender “la moral pública”... Pero la defensa no aparece por ningún lado.

Y no hay aquí aspavientos ni beaterías... Existe un sentido elemental de decoro... Nos duele que se arruine lo mejor de nuestra heredad... Nos abochorna entregar nuestras margaritas a los cerdos... En último extremo, deseamos la exigencia mínima de que cada cosa tenga su sitio, su nombre y su jerarquía.

Y volviendo al beso de la subasta

No hacemos alardes nacionalistas de virtud, ni los hombres en México tratamos de señalarnos como espantadizos, ni inmaculados... Pero sabemos que el mal es el mal y no se puede disfrazar de inocencia... Sabemos distinguir entre una dama y una mujerzuela... Ante la dama nos inclinamos... Nadie quiere para esposa una mujer manoseada... Y a la esposa se le defiende con fiera dignidad... Todos rechazamos el matrimonio compartido y el “triangulo” amigable.

Todos tenemos concupiscencias... Pero no nos gusta exhibirlas, maquilladas de altruismo, para darlas en espectáculo a un grupo de familias decentes... Nos sobran lacras y defectos.

¿Será mucho pedir que no importemos miserias ajenas?

©2006 AEM